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PRESENTACIÓN

 

Descripción

 

El Doctorado en Filosofía e Historia de las Ideas es un programa académico conformado por dos líneas de investigación (LGAC): Confines de la Modernidad y Tradiciones del Pensamiento. La perspectiva de nuestro plan de estudios es la de incorporar el estudio filosófico de las diversas expresiones de la cultura, para interpretarlas en un marco filosófico que permita comprender su sentido.

Aunque se trata de un programa centrado principalmente en la disciplina filosófica, extiende sus horizontes a toda expresión cultural (las artes, la religión, las ciencias, etc.) para obtener de ellas el contenido ideológico que les subyace.

Las LGAC propuestas tratan de establecer vínculos comunes. Por una parte, se trata de elaborar una reflexión de las ideas del presente a través de la interpretación y la crítica de la modernidad. Por otra, comprender en expresiones culturales ajenas a la tradición occidental moderna, abrir una puerta para la reflexión de las diversas culturas, reflexión que sirve de contrapunto para la reflexión de la modernidad occidental.

 

LGAC

Confines de la modernidad

Esta línea de generación y aplicación del conocimiento tiene por objetivo analizar el problema de la Modernidad, lo cual es de gran relevancia en la comprensión del mundo en que vivimos. En este sentido, entendemos que la Modernidad es un fenómeno complejo que ha desarrollado sólo algunas de las virtualidades en ella contenidas. Podrá definirse, pero se ha mostrado bastante hostil a su reducción semántica (y sintáctico-pragmática). Con todo, si es legítimo referirse a sus confines, forzoso será proponer un conjunto de rasgos que nos aproximen a una suerte de identidad. La Modernidad ha sido iluminista pero también romántica; ha sido racionalista, pero esta razón no siempre ni necesariamente ha sido excluyente; ha sido analítica, pero también dialéctica; ha sido rígida y también flexible; se ha decidido  ir a las cosas mismas pero jamás se ha podido desentender de las palabras; ha sido anti-mítica pero no logra dejar de producir sus propios mitos; ha chocado con la religión tradicional pero ha ideado representaciones más congruentes o más racionalizadas de la divinidad; ha sido tan segura de sí como desconfiada de su propio poder o sentido.

Esta pluralidad es problemática, pues no se ciñe a la mera polaridad de discursos y prácticas, ni acaso a la dificultad que conlleva el plantearse estar fuera de ella o no haberla sobrepasado. La expresión confines de la modernidad se emplea aquí para subrayar el carácter hasta cierto punto —teórica y empíricamente— irrebasable del proyecto o de la experiencia moderna. No es cuestión, por principio, de abrazar los discursos, las prácticas y las estrategias que se han propuesto, desde adentro, "refutar" sus convicciones, impulsos y expectativas; la refutación es una figura de la Modernidad —como lo es la crítica.

La línea de generación y aplicación del conocimiento Confines de la Modernidad se propone el estudio e interpretación crítica del proyecto moderno, desde la perspectiva de sus confines, los límites que trazan no sólo el carácter problemático de su identidad, sino las ambigüedades de la crítica que nacen en su propio seno.

 

Tradiciones del pensamiento

Si bien los alcances de la Modernidad se extienden a la totalidad del mundo en que vivimos, también es cierto que existen cosmovisiones, teorías e interpretaciones de la realidad  que, de alguna manera, le son extraños, que no pueden ser comprendidos del todo conforme a los parámetros de la racionalidad instrumental que le caracteriza. En este sentido, el objetivo de esta línea de generación y aplicación del conocimiento consiste en pensar, rescatar y revalorar esas formas de interpretar la realidad que no tienen un vínculo definitivo con  la tradición moderna pero que, sin duda, interactúan con ella en el devenir del tiempo presente. Entre ellas, dos sobresalen en importancia. La primera está relacionada con la filosofía hispanoamericana en general y de manera concreta con la filosofía en México, abordando, de este modo, su origen, su despliegue y su situación actual. Es así que se analizará críticamente las singularidades que rigen el devenir del pensamiento fuera de Europa, en el contexto de nuestro continente y específicamente de nuestro país. En su caso, la segunda se haya enfocada al estudio de las ontologías de los pueblos originarios, las cuales permiten la comprensión de las formas de ser y de existir de las sociedades indígenas. Esto es de capital importancia en tanto que hará posible una adecuada valoración de la cultura de esas sociedades, lo cual es un elemento fundamental que impulsará la pluralidad de perspectivas que por necesidad debe distinguir a la reflexión filosófica. Se trata, en suma, de incursionar en las tradiciones intelectuales consideradas periféricas en relación con la modernidad occidental. Ello hará posible tener una visión más adecuada del mundo en que nos desenvolvemos.